La cultura política y ciudadana en Colombia se ve opacada por la compra de votos y la corrupción en cada proceso electoral.
MANUEL MEDRANO BARRAGÁN.
Los medios de comunicación han informado sobre el movimiento de dinero que se utilizará en las elecciones en las que los ciudadanos votarán por quienes serán los nuevos integrantes del Congreso de la República. Históricamente, diferentes candidatos tienen listos sus comandos políticos y hasta las bodegas donde reposa el dinero destinado a la compra de votos, con el fin de alcanzar sus curules en el Congreso.
Todo parece indicar que en esta democracia todo se permite, ante la indiferencia de las autoridades, que ya ni siquiera se conmueven con los escándalos políticos que suelen presentarse en los comicios electorales para elegir representantes a la Cámara y senadores. Ya no importan los discursos ni las plazas llenas para escuchar a los candidatos. El dinero lo resuelve todo. Por eso se habla de uno de los congresos más corruptos, si desde antes de llegar a ocupar una curul ya comienzan violando la Constitución.
Un ejemplo de ello fue el escándalo de Aída Merlano en Barranquilla en 2019, relacionado con la compra de votos. En este caso se vieron involucrados miembros de la familia Char, principalmente Alex Char, el eterno alcalde de la ciudad donde se celebra el mejor Carnaval de Colombia. Sin embargo, en este escándalo los platos rotos los terminó pagando Aída Merlano, quien fue condenada por compra de votos, mientras que el clan político que la apoyaba con pacas de dinero no fue tocado por la justicia.
En Sincelejo, la Policía capturó a un personaje en la vía que conduce a Corozal el mismo día de las elecciones, con varios millones de pesos escondidos en su automóvil. El dinero fue incautado, pero el implicado quedó en libertad. Hoy en día, ese personaje es el flamante alcalde de la capital del departamento de Sucre: Yahir Acuña Cardales.
El acostumbramiento sigue haciendo daño a nuestros pueblos. La cultura política y ciudadana brilla por su ausencia porque muchas personas no actúan como ciudadanos responsables: prefieren vender su voto antes que pensar en el bienestar de sus comunidades.
La cultura política y ciudadana es el conjunto de actitudes, creencias, valores y conocimientos compartidos por una sociedad respecto a su sistema político. Define cómo los ciudadanos se relacionan con el poder, las instituciones y la democracia.
Mientras tanto, la cultura ciudadana es el conjunto de valores, normas, actitudes y comportamientos compartidos que buscan la convivencia armónica, el respeto por las diferencias y el cuidado de los bienes públicos.
