Gracias a la vida por su luz y su amor, hoy quiero decirlo con el corazón en la mano.
MANUEL MEDRANO BARRAGÁN.
“Gracias a la vida que me ha dado tanto”, dice uno de los versos más recordados de la inmortal canción de la cantautora chilena Violeta Parra, popularizada en todo el mundo por la extraordinaria voz de Mercedes Sosa.
Hoy también quiero decirle gracias a la vida por su luz y su amor. Gracias a Dios y a su Hijo, Jesús de Nazaret, por permitirme caminar durante tantos años detrás del horizonte y descubrir, en ese largo transitar, la presencia divina en lo más íntimo de mi ser.
Gracias, Rey de Reyes, por guiarme a lo largo de este camino, procurando respetar tus preceptos y mandamientos. Me he sentido privilegiado por el destino que me regalaste y por la oportunidad de compartir con seres humanos extraordinarios.
Gracias a la vida por su luz y su amor, por mis padres, Bertha Barragán y Ángel María Medrano, quienes me enseñaron los valores fundamentales de la vida.
Gracias también por la familia que, entre Tolú, Berrugas y San Onofre, se fue forjando y nutriendo de las enseñanzas, la nobleza y la sabiduría de campesinos y pescadores. Allí aprendí que la verdadera riqueza no está en el dinero, sino en el amor, la honestidad y la solidaridad.
Agradezco la oportunidad de haber conocido la verdadera felicidad y de comprender su significado. Porque para vivir plenamente no es necesario ser rico ni el más fuerte; basta con caminar con fe y seguir la Palabra de Dios.
Hoy, cuando tanto se habla del final de los tiempos, siento la necesidad de invitar a otros seres humanos a buscar a Dios, a adorarlo y a agradecerle por cada bendición recibida. La fe sigue siendo el refugio más seguro en medio de las incertidumbres del mundo.
La Biblia advierte: “No se dejen engañar de ninguna manera, porque primero tiene que llegar la rebelión contra Dios y manifestarse el hombre de maldad, el destinado a la destrucción”. Son palabras que invitan a la reflexión y al fortalecimiento espiritual.
Según las Escrituras, el final de los tiempos marcará la conclusión de la era actual y el regreso de Jesucristo. Jesús mismo anunció que habría guerras y conflictos entre naciones, además de hambre, enfermedades y otras señales que pondrían a prueba a la humanidad.
La Biblia describe estos acontecimientos como tiempos difíciles, consecuencia de la maldad y el alejamiento del hombre de Dios. Sin embargo, también ofrece una esperanza: la promesa de la redención para quienes permanezcan firmes en la fe.
Por eso hoy repito con gratitud aquellas palabras que han recorrido el mundo: “Gracias a la vida que me ha dado tanto”. Y gracias a Dios por la vida que me ha permitido vivir al lado de una familia maravillosa, por los amigos que me ha regalado el camino y por cada amanecer que todavía puedo contemplar.
Mientras tenga aliento, seguiré agradeciendo, porque la gratitud también es una forma de oración.
