Tras su desaparición en Briceño, tres dias después se confirmó el asesinato del periodista Mateo Pérez en Antioquia.
El crimen del comunicador social Mateo Pérez Rueda, de 25 años, sacude a Colombia este 8 de mayo de 2026, luego de confirmarse el hallazgo de su cuerpo.
Aquí la cronología del crimen que enluta a la prensa de todo un país:
El homicidio del periodista ocurrió en una zona rural entre las veredas Palmichal y El Hoyo, área controlada por disidencias de las Farc.
Pérez, director de la revista El Confidente, había viajado a Briceño para documentar enfrentamientos entre el Ejército y disidencias del Frente 36, buscando visibilizar la crisis humanitaria en el norte del departamento.
El 4 de mayo, Mateo llegó al casco urbano de Briceño y entrevistó a autoridades locales. Pese a las advertencias sobre el riesgo en la zona rural, decidió continuar su investigación hacia las veredas Las Auras y Palmichal.
Allí, el 5 de mayo, se le perdió el rastro. Testigos declararon que hombres armados lo obligaron a caminar hacia la montaña tras ser maltratado. Según estos relatos, el joven fue retenido pese a identificarse como periodista.
Dos días después, la comunidad local halló sus pertenencias: motocicleta, billetera, llaves y teléfono móvil. Esto confirmó que el periodista había sido interceptado.
Rechazo y recompensa
El Ministerio de Defensa y la FLIP rechazaron el ataque, calificándolo como un golpe directo a la libertad de prensa y a la vida de los comunicadores en el país.
La Gobernación de Antioquia ofreció una recompensa de hasta $300 millones por información que permita la judicialización y captura de los responsables.
Entre los presuntos responsables del hecho de sangre está Jhon Edison Chalá Torrejano, alias «Víctor Chalá», señalado como determinador del crimen.
La recuperación del cuerpo fue posible gracias a una comisión integrada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Defensoría del Pueblo y la Iglesia Católica, tras intensas mediaciones humanitarias con el grupo armado.
Mateo Pérez era un joven comunicador comprometido con la verdad. Su muerte dejó un vacío en el periodismo colombiano y una pregunta sin respuesta: ¿hasta cuándo seguirán los ataques contra quienes buscan informar?
