El vallenato perdió su esencia, según expertos como Beto Zabaleta y El Churo Díaz.
Por: MANUEL MEDRANO BARRAGÁN
Beto Zabaleta y Beto Villa formaron una extraordinaria pareja musical que hizo vibrar a toda la Región Caribe. Sus canciones marcaron una época y, cuando decidieron separarse, dejaron un profundo sentimiento de nostalgia entre sus seguidores.
Esta semana Beto Zabaleta afirmó que el vallenato perdió su esencia. Pocos días después, El Churo Díaz fue aún más contundente al asegurar que “el vallenato perdió la poesía; los compositores ya no hacen historia”.
En ese diagnóstico coinciden muchos analistas, periodistas y amantes del género, quienes sostienen que el vallenato tradicional comenzó a perder su esencia tras la desaparición de Diomedes Díaz, el artista que, para muchos, representó el último gran fenómeno de esta música.
Sin embargo, el cantautor Marcos Díaz, consultado por quien esto escribe, tiene una visión diferente. Considera que las grandes historias todavía existen y siguen naciendo de la inspiración de compositores como Roberto Calderón, Rafael Manjarrez, Gustavo Gutiérrez y del mismo Marcos Díaz, entre muchos otros que continúan defendiendo la esencia del vallenato.
Lo que sí parece evidente es que las nuevas generaciones de intérpretes han tomado otro camino. Hoy abundan canciones que giran alrededor de los teléfonos celulares, las redes sociales y temas pasajeros, dejando de lado aquellas letras románticas y narrativas que durante décadas hicieron del vallenato una auténtica crónica musical del Caribe colombiano.
El vacío también se hace más notorio porque agrupaciones emblemáticas como el Binomio de Oro y artistas como Silvestre Dangond desarrollan gran parte de su carrera en escenarios internacionales, donde concentran buena parte de sus presentaciones.
Por su parte, los Hermanos Zuleta, Poncho y Emiliano, prácticamente se han despedido de los estudios de grabación y su actividad artística es cada vez más esporádica.
Y qué decir de Alfredo Gutiérrez, uno de los más grandes exponentes del folclor vallenato, tres veces Rey del Festival de la Leyenda Vallenata. Su legado permanece intacto en un extenso repertorio que hace parte del patrimonio musical colombiano y también en sus hijos, quienes continuaron la tradición con Los Corraleros de Majagual. Aunque residen en Sincelejo, siguen recorriendo Colombia y el exterior, llevando su música a países como México, Ecuador, Venezuela y Estados Unidos, donde continúan siendo ampliamente reconocidos.
El vallenato no ha muerto. Pero sí atraviesa un momento de reflexión. Tal vez sea hora de volver a las historias, a la poesía y a esas canciones que hicieron llorar, enamorar y soñar a varias generaciones. Porque el verdadero vallenato siempre ha sido mucho más que un ritmo: ha sido la memoria cantada de un pueblo.
