El accidente aéreo de Satena en Cúcuta dejó 15 víctimas fatales y conmocionó a Colombia, mientras las autoridades investigan las causas de la tragedia.
ÁNGEL MIGUEL PÉREZ MARTÍNEZ.
El accidente aéreo de Satena en Cúcuta sacude. Una avioneta Beechcraft 1900, con matrícula HK-4709, se estrelló en la zona rural de La Playa de Belén, Norte de Santander, minutos después de despegar del Aeropuerto Internacional Camilo Daza.
Las 15 personas a bordo —13 pasajeros y 2 tripulantes— perdieron la vida. Entre las víctimas figuraban el representante a la Cámara Diógenes Quintero y el candidato al Congreso Carlos Salcedo, ambos reconocidos líderes sociales de la región.
Las autoridades confirmaron que el accidente aéreo de Satena en Cúcuta ocurrió en una zona montañosa, donde la niebla y el mal tiempo dificultaron las labores de rescate.
Testigos locales reportaron un fuerte estruendo antes de hallar los restos de la aeronave esparcidos en una densa vegetación.
La Aeronáutica Civil y la Fuerza Aérea Colombiana activaron protocolos de emergencia para recuperar los cuerpos y iniciar la investigación.
Las causas aún se investigan, pero fuentes oficiales señalaron las condiciones climáticas adversas como un factor clave.
El presidente Gustavo Petro y la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, expresaron sus condolencias y exigieron una investigación exhaustiva. «No escatimaremos recursos para esclarecer esta tragedia», declaró Rojas en rueda de prensa. Mientras tanto, la comunidad del Catatumbo llora la pérdida de sus líderes y exige respuestas.
El vuelo NSE 8849, operado por Satena pero alquilado a la empresa Searca, cubría una ruta frecuente entre Cúcuta y Ocaña, con una duración estimada de 25 minutos. La última comunicación con la torre de control se registró a las 11:54 a.m., solo 12 minutos después del despegue. La aeronave no activó su localizador de emergencia, lo que complicó su rastreo inicial.
Este accidente aéreo de Satena en Cúcuta es el más grave en la región en los últimos cinco años. Las víctimas, entre ellas abogados, médicos y comerciantes, dejaron un vacío en sus comunidades. Las familias recibieron apoyo psicológico y logístico, mientras el gobierno desplegó equipos especializados para analizar la caja negra y determinar responsabilidades.
La tragedia reavivó el debate sobre la seguridad en vuelos regionales, especialmente en zonas de alta complejidad geográfica y climática. Expertos recomiendan revisar los protocolos de navegación y mantener un monitoreo constante de las condiciones meteorológicas. La Fiscalía ya anunció que colaborará con la Aeronáutica Civil para agilizar los resultados.

