Sincelejo necesita un nuevo rumbo para superar el atraso y la pobreza.
MANUEL MEDRANO BARRAGÁN.
Varias veces nos hemos referido a la capital de Sucre con profunda preocupación. Hemos dicho que Sincelejo se ha quedado congelada en el tiempo, que parece no tener dolientes y que gran parte de la ciudadanía ha perdido el sentido de pertenencia. A muchos parece no importarles que la ciudad continúe transitando por la ruta de la pobreza y el atraso.
Pasaron las elecciones presidenciales y de inmediato comenzaron a surgir nombres de quienes aspiran a gobernar Sincelejo. Entre ellos aparece Jacobo Quessep, cuya pasada administración merece un escrutinio serio. Vale la pena preguntarse: ¿qué obras dejó para la posteridad? Su reciente renuncia a la Secretaría de Educación Departamental deja claro que se prepara para regresar a la contienda por la Alcaldía.
También renunció a la Asamblea Departamental de Sucre el diputado Rafael González, un dirigente joven que, según se dice, viene construyendo propuestas junto a un equipo de asesores para definir qué es lo que más le conviene a Sincelejo.
Ojalá quienes aspiren a gobernar lleguen con el verdadero propósito de transformar una ciudad que se ha quedado rezagada frente a las demás capitales de la Región Caribe.
Mientras tanto, también se sabe que el actual alcalde, Yahir Acuña, pese a las críticas que ha recibido durante su administración, ya tendría su propio candidato para sucederlo. Y si algo hay que reconocerle, es que sabe cómo ganar elecciones.
Solo los mejores deberían tener la oportunidad de acceder al poder para impulsar el desarrollo de la ciudad. Sin embargo, el clientelismo y la compra de votos siguen siendo los principales obstáculos para fortalecer la democracia local.
En Sincelejo muchas personas parecen votar por compromisos adquiridos y no pensando en la ciudad que todos merecemos.
Sincelejo necesita recuperar sus calles y rescatar a esa enorme población que sobrevive en condiciones de pobreza extrema. Necesita una terminal de transporte moderna, un sistema de transporte público organizado, eficiente y bien conectado. Necesita una verdadera ruta turística que permita mostrar su riqueza cultural, gastronómica y artesanal, porque hoy un visitante llega y no encuentra con claridad qué hacer ni qué conocer.
También necesita ordenar la movilidad. Los mototaxistas merecen respeto, pero también deben cumplir las normas que establece la ley: utilizar casco y chaleco reglamentario, respetar las señales de tránsito y contribuir a una cultura vial responsable.
Sincelejo necesita recuperar la cultura ciudadana, fortalecer la seguridad para que sus habitantes puedan caminar por las calles sin temor a ser víctimas de la delincuencia, mejorar la calidad de la educación y ampliar las oportunidades mediante becas para los jóvenes de escasos recursos.
Todo esto lo sabemos desde hace muchos años. Lo que ha faltado es la voluntad política para convertir esas necesidades en realidades.
Se acerca una nueva elección y esta vez no podemos equivocarnos. Es la hora de votar con conciencia, responsabilidad y pensando en el futuro de la ciudad, no en favores personales ni en intereses particulares.
A los candidatos les corresponde dejar los discursos y presentar propuestas serias, viables y medibles. A los ciudadanos nos corresponde exigir resultados y elegir con criterio.
Sincelejo necesita un buen alcalde.
