Mayerlis Angarita exige justicia para San Cayetano y reclama la curul de las víctimas como espacio de reparación y verdad.
ÁNGEL MIGUEL PÉREZ MARTÍNEZ.
«San Cayetano hace parte de mí, así como los Montes de María». Con estas palabras, Mayerlis Angarita Robles reafirmó su compromiso con este municipio de Bolívar, donde ha persistido en su lucha incansable por la verdad, la justicia y la reparación total.
En un discurso cargado de emoción y determinación, la lideresa recordó su historia:
«Fui yo la que estuve con ustedes. Yo soy de aquí, nací aquí, aquí sufrí, aquí me eduqué, aquí resistí, porque no quise y me negué a salir de nuestra tierra».
Mayerlis exige justicia para San Cayetano y, sobre todo, para los 132 corregimientos que aún viven en el abandono.
«Es hora de que los afectados sepan qué pasó con sus seres queridos desaparecidos», dijo, mientras instó a la comunidad a movilizarse antes del 8 de marzo.
«Que no quede ni una vereda sin que ustedes le digan: esa curul es especial«, subrayó, recordando que este espacio fue creado para las víctimas, no para las maquinarias políticas.
Con una crítica contundente, denunció cómo la credencial de víctimas ha sido dividida como «una torta» entre los politiqueros: «Este pedacito para ti, para ti, para ti…». Y lanzó preguntas directas:
«¿Qué ha pasado con la reparación de San Cayetano? ¿Qué ha pasado con sus indemnizaciones?». Las respuestas, aseguró, solo llegarán si las víctimas se unen tras una voz que no tema «ni a su victimario ni a los politiqueros».
Angarita recordó que el conflicto dejó a estos corregimientos en el olvido, pero también destacó su resistencia:
«Siguen luchando, siguen resistiendo». Sin embargo, advirtió que «no hay algo peor que las armas y la violencia que las maquinarias políticas que se han robado nuestros derechos». Y cerró con una pregunta que resonó entre los presentes: «Ya ellos tienen un espacio, ¿por qué nos quieren quitar nuestra única credencial?».
Su mensaje no fue solo un llamado a votar, sino un grito de resistencia. Mayerlis no pide el voto; exige dignidad, reparación y el respeto a un espacio que, por ley, pertenece a las víctimas. El 8 de marzo, San Cayetano y los Montes de María tendrán la última palabra.

