El Festival de la Algarroba en Galeras transforma las calles en lienzos de memoria, tradición y arte colectivo del 8 al 11 de enero.
ÁNGEL MIGUEL PÉREZ MARTÍNEZ.
Galeras no mide enero en días, sino en escenas. Del 8 al 11 de enero, este municipio del se convierte en un escenario a cielo abierto con el Festival de la Algarroba en Galeras, una celebración donde el tiempo se detiene para dar paso al arte, la identidad y la memoria colectiva.
Las calles, iluminadas por la luz dorada del atardecer, se llenan de expectativa. Vecinos, turistas y familias enteras se congregan frente a los Cuadros Vivos, obras silenciosas que narran historias profundas sin pronunciar una palabra.
Cada cuadro es un relato vivo. Con color, paciencia y silencio, las escenas cobran vida: tradiciones ancestrales, mitos, leyendas, la vida rural, la religiosidad popular y las fiestas que han moldeado la historia de la región.
No son simples representaciones; son el resultado de un trabajo comunitario que une a abuelos, jóvenes y niños en un ejercicio de memoria compartida. Las manos artesanas, las miradas cómplices y la voz callada de la comunidad tejen historias que trascienden generaciones.
El reconocimiento de la UNESCO como no es casual. Los son un homenaje a la capacidad de un pueblo para contarse a sí mismo, para preservar su esencia en un mundo que cambia a toda velocidad.
Durante cuatro días, las calles se transforman en galerías efímeras, donde el arte no se exhibe, sino que se vive. Los visitantes llegan con curiosidad y se van con la certeza de haber presenciado algo único: un diálogo entre el pasado y el presente.
En 2026, el festival vuelve a abrir sus puertas. No es solo un evento; es un encuentro. Aquí, el arte no se cuelga en paredes, sino que respira en cada esquina. La tradición no se recuerda, se palpa. Los , las risas de los niños y el murmullo de las historias compartidas crean una atmósfera que invita a caminar despacio, a mirar con atención y a dejarse envolver por la magia de un pueblo que celebra su identidad.
El Festival de la Algarroba en Galeras es, en esencia, una invitación a reconectar. A recordar que la cultura no es algo lejano, sino el latido mismo de una comunidad que elige vivir su historia en voz alta.


